Marie Bashkirtseff
1858–1884
Vida
Marie Bashkirtseff (nacida Maria Konstantínovna Bashkírtseva) nació el 24 de noviembre de 1858 en Havrontsi, cerca de Poltava, Ucrania, en el seno de una familia de la pequeña nobleza.
Cuando tenía dos años, sus padres se separaron. Viajó por Europa con su madre y otros parientes —Alemania, la Riviera— antes de instalarse en París. Recibió educación privada y hablaba francés, inglés, ruso e italiano.
Al principio aspiraba a ser cantante de ópera, pero la tuberculosis dañó su voz. Murió en París el 31 de octubre de 1884, con solo 25 años. Su tumba en el cementerio de Passy es una réplica de su estudio y está declarada monumento histórico de Francia.
Artista
Desde 1877 estudió en la Académie Julian de París, una de las pocas escuelas que admitían mujeres. Entre sus maestros estuvieron Tony Robert-Fleury y Jules-Joseph Lefebvre. Expuso en el Salón de París desde 1880.
Creó unas 230 obras, la mayoría destruidas durante la Segunda Guerra Mundial. Sus cuadros más famosos —«La reunión» y «En el estudio»— captan la vida urbana con precisión naturalista. Fue alumna de Jules Bastien-Lepage y pionera del naturalismo urbano.
El diario
Desde los trece años llevó un diario: 105 cuadernos, unas 19 000 páginas manuscritas. Escribía sobre todo en francés, pero también en ruso, inglés e italiano.
Tras su muerte, su madre publicó una versión fuertemente censurada (1887). Solo entre 1995 y 2005 se publicó el texto completo, en 16 volúmenes, a cargo del Cercle des Amis de Marie Bashkirtseff.
"Seré célebre o moriré." Je serai célèbre ou je mourrai.
Feminismo
Marie escribió artículos para el periódico feminista La Citoyenne bajo el seudónimo de «Pauline Orrel». Criticó la exclusión de las mujeres de la École des Beaux-Arts y la imposibilidad de visitar libremente los museos.
«Sé que debería llegar a ser alguien; pero con faldas, ¿qué se puede hacer?»
Legado
Su diario influyó en generaciones de escritoras: Anaïs Nin, Katherine Mansfield, Mary MacLane. Simone de Beauvoir se apoyó en él para El segundo sexo.
El primer ministro británico William Gladstone lo llamó «un libro sin parangón». George Bernard Shaw era uno de sus admiradores.